El amor no es invisible a los ojos del corazón

Tratar a nuestros niños y niñas como a nos gustaría ser tratados. Apaga sus miedos,¡ y pon nombre a esas emociones que ellos no saben expresar. Regálales tiempo, enciende sus sueños y hazles sentir como lo que son, las personas más valiosas de tu mundo.
Una niña o un niño no quiere gritos ni entiende de reproches. Nuestros niños y niñas, merecen ser tratados con el arte de la escucha, la paciencia y el afecto. Porque a las niñas y los niños no hay que “domarlos” hay que amarlas y amarlos. Un niño  o una niña actúa siempre por necesidades. Debemos, por encima de todo, tratarlas y tratarlos con afecto. Nuestros hijos e hijas no necesitan ropas de marca o juguetes electrónicos con los que jugar en soledad. Necesitan nuestro tiempo, nuestro ejemplo, los abrazos de buenas noches y nuestra mano.
Una madre, un padre es más eficaz y cercano, más empático cuando confía en su instinto, cuando lee en los ojos de su hija o de su  hijo aquello que de verdad necesita. Sea como sea el enfoque con el que elijamos criar a nuestros hijos e hijas, no debemos olvidar algo tan sencillo como es tratarlos con esa fórmula mágica certera e infalible: el amor.

Beatriz Alonso LaCasadeB

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