Protección…seguridad…confianza…
Palabras que acompañan a otras como madre, padre, adulto…Palabras que a veces utilizamos en lo hechos, con exceso. Creer que por estar más encima de un niño, que por quitar todas y cada unas de las piedras de su camino, que por excedernos en su seguridad, en pequeñas cosas que forman parte de su crecimiento, les estamos haciendo la vida más fácil, es un error en el que caemos con frecuencia.
No se trata de dejarle saltar solo en cada obstáculo, que se encuentre. La mejor protección es enseñarles cómo pueden hacerlo. Dejarles que lo hagan con nosotros junto a ellos. Enseñarles que pueden aprender a saltar charcos, y que si se mojan la primer vez, habrá otras muchas
donde no lo hagan.
No se trata de secar cada charco para ellos.
Se trata de acompañarles desde la educación y desde sus emociones, a ello. Si les ves caminando sobre un bordillo no le digas, «Cuidado, te vas a caer…» haz que te sientan cerca y diles…»avanza sin miedo manteniendo el equilibrio.»
Fotografía: Dan Carlson

