Si supiéramos realmente lo importante que es para una persona mirarse a sí misma y conocer cómo es realmente. Si tuviéramos en cuenta la importancia de tomar un tiempo para mirarnos atentamente y aceptar desde el amor, sin prejuicios, sin culpas, ni falsas vanidades aquello que nos gusta y lo que somos y estamos siendo. Sería más sencillo admitir nuestros límites y trabajar por mejorarnos. Desde esa aceptación activa, que nada tiene que ver con la pasiva resignación, quizá haríamos más hincapié, en asumir nuestra responsabilidad y trabajaríamos por mejorar aquellos que somos y aportamos a nuestra convivencia. Desde esa perspectiva de trabajo de comprensión y búsqueda, entenderíamos la necesidad de procurar a nuestros niños y niñas, un camino seguro emocionalmente en el que puedan aprender a mirarse sin miedo. Fortalecemos así el conocimiento y la comprensión de sus emociones y afianzamos su autoestima , entregándoles un tesoro que les ayudará para afrontar de manera la vida el resto de ella.
La autoestima no es creerse que uno es el mejor. No es ir por la vida con un altanero «aquí estoy yo, y si te gusta bien, y si no….» Muchas veces creemos que esta premisa, ayudará a nuestros pequeños a ir más seguros por la vida. Nos equivocamos porque no estamos solos y vivir es convivir con otra personas en el respeto y la responsable libertad. La autoestima es una parte de nuestra inteligencia emocional, que nos ayuda a saber cómo somos, y con ese concepto, de manera sana y adecuada, real y sin florituras, poder desarrollar una vida plena como seres humanos conscientes, responsables y libres. Acompañar a los más mayores y ayudar a nuestros niños y niñas a ello es parte del trabajo que con ilusión hacemos en LaCasadeB.
Aquí estamos…las puertas de nuestra casa están abiertas…
Gracias.

